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¿Para qué sirve la ciencia básica? | Imprimir |
Escrito por Adriana Castillo Blancarte on Jueves, 17 de Noviembre de 2011 23:06   

cb2Los científicos de cuando en cuando no sólo cuestionan cómo funciona el universo, la naturaleza y sus procesos, sino que se cuestionan a sí mismos, lo que hacen, su labor y sus fundamentos. Filosofar sobre su actividad les recuerda la historia, los pilares que la sustentan y el rumbo que deben tomar para responder mejor a las necesidades y retos humanos.

Durante un seminario dirigido a los estudiantes de posgrado, el Dr. Jorge Cáceres Martínez, investigador del Departamento de Acuicultura del CICESE, les preguntó ¿qué es ciencia? ¿para qué sirve un científico? ¿cómo ve la sociedad a los científicos?, entre otros cuestionamientos que tejieron una respuesta: México requiere con urgencia un cambio de mentalidad. Veamos por qué.

Ciencia es un vocablo latino que significa conocimiento. Se define como el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados, susceptibles de ser articulados unos con otros. Es inherente al ser humano, por lo que es tan antigua como nuestros más lejanos antepasados.

La ciencia sirve para responder a las preguntas de la humanidad y también para conocer sobre los fenómenos, procesos, acciones de la naturaleza y del universo en general. Es una de las importantes fuentes de búsqueda del conocimiento.

La ciencia no sólo tiene una función sino más bien múltiples; muchas en beneficio de nuestra sociedad humana, o bien, en la comprensión y acciones del planeta dinámico que habitamos. Entre las funciones a destacar están las siguientes: la creación de nuevos conocimientos; su capacidad potencial en el desarrollo económico; su contribución en la educación; su papel como parte de la cultura nacional y universal; su participación en la toma de decisiones en todas las áreas del quehacer humano sobre bases objetivas, racionales y fundamentadas; su labor de información a la sociedad para incrementar los conocimientos, elevar la calidad de vida y fomentar progreso.

Todos son ejemplos de funciones de la utilidad que tiene la ciencia pero, en realidad, a la ciencia le queda aún mucho camino por recorrer. En años venideros dará más temas y descubrimientos de los que hablar. Sin embargo, en México parece que la percepción general dista mucho aún, de observar, asimilar y ser concientes de las bondades y potencialidades que tiene un país al generar ciencia de calidad.

De acuerdo con la Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México realizada en 2009, que elaboraron el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 83.6 por ciento de los mexicanos reconocen que “confiamos demasiado en la fe y muy poco en la ciencia”. 77.6 por ciento piensa que debería haber más personas trabajando en investigación, cerca de 50 por ciento aseguró que el desarrollo tecnológico origina una manera de vivir “artificial y deshumanizada”. La encuesta, concluye que 57.5 por ciento de los mexicanos considera que “debido a sus conocimientos, los investigadores científicos tienen un poder que los hace peligrosos”.

En nuestra sociedad el estereotipo del científico es de aquella persona que no tiene una utilidad tangible en la sociedad, usa cabello largo, es antisocial y está un tanto loco. Imagen que dista mucho de ser real para la mayoría de investigadores científicos mexicanos.

A la ciencia la podemos dividir en ciencia básica y aplicada. Esta última reconocida como transferencia tecnológica. Ciencia básica es aquella que tiene como objetivo generar conocimiento. Ciencia aplicada es aquella que se encamina a resolver necesidades y problemas humanos. Ambas de relevancia enorme para el desarrollo y progreso de un país.

¿Quién fue el primer científico?

cb1En la historia de la ciencia hay muchos científicos que han contribuido con sus conocimientos a revolucionar las ideas y formas de ver el mundo. En la mitología griega Prometeo “roba el fuego del Olimpo” y se los da a los hombres, enseñó a usarlo a favor humano, como en la alfarería y el moldeado de metales. Otro ejemplo es Dédalo, inventor y primer hombre en volar junto a su hijo Ícaro. En el paleolítico inferior, el Homo erectus ya empleaba el fuego, hacía herramientas; él sería el candidato a primer científico ya que enseñaría a otros a realizar esa tarea, para defenderse, para cazar y mejorar la calidad de vida de su comunidad. Pitágoras, Arquímedes y Aristóteles tienen un gran aporte con nuevos inventos útiles para la humanidad. Igualmente, los constructores de las pirámides y las grandes construcciones en el mundo de la antigüedad como el Taj Mahal.

El uso del método científico experimental revoluciona la historia de la ciencia y es lo que en realidad distingue a un científico, tal como lo conocemos en nuestros días. Método empleado de inicio por Copérnico (1473- 1543) quien fue el astrónomo que estudió la teoría heliocéntrica del sistema solar y Kepler (1571- 1630), fundamentalmente conocido por promulgar las leyes sobre el movimiento de los planetas en su órbita alrededor del Sol. Galileo Galilei (1564-1642), que resume su actividad en la frase “probando y comprobando”; Isaac Newton (1643 - 1727) autor de los Philosophiae naturalis principia matemática, mejor conocida como la teoría de la gravitación universal; Charles Darwin (1809 - 1882), naturalista inglés que generó y propuso la teoría de la evolución de las especies; Thomas Alva Edison (1847- 1931), empresario y prolífico inventor estadounidense, promotor de la industria eléctrica, del sistema telefónico, el fonógrafo, las películas, entre otros;  Albert Einstein (1879 – 1955), quien postula la teoría de la relatividad general y es considerado como el científico más importante del siglo XX; Bill Gates (1955-actualmente), es un empresario y filántropo estadounidense, cofundador de la empresa de software Microsoft; Mario Molina (1943-actualmente), es ingeniero químico mexicano, precursor del descubrimiento del agujero de ozono antártico y ganador del Premio Nobel de Química de 1995. Como vemos, un científico es alguien creativo que documenta sus descubrimientos, mismos que en ocasiones tienen utilidad práctica y aplicaciones en la vida diaria de los seres humanos y en otras es sólo el fundamento. Ellos realizaron ciencia y tecnología.

¿Necesitamos más de la ciencia básica que de la tecnología?

La respuesta que da el Dr. Cáceres es que van de la mano. Observamos las implicaciones de la ciencia básica en los bienes y servicios. Para la telecomunicación, seguridad, agua, vacunas, bancos, nuevas fuentes de energía, transportes, etc. El Dr. Cáceres enfatiza que el conocimiento, el proceso mental que todos los estudiantes están adquiriendo en sus posgrados vale mucho; ejemplifica con una anécdota: Una persona estaba en su fábrica y dejó de funcionar. Llaman a un experto, acciona un botón y resuelve el problema. Cuando el profesional pasa la factura, le dicen que está cobrando demasiado por solo haber accionado un botón, a lo que el experto responde “claro, lo que pasa es que yo sí sabía que botón accionar y los demás no”. Parte del paradigma de la ciencia es la mentalidad, es decir, en Latinoamérica hemos creído que la ciencia es para países desarrollados, no para nosotros. La idea general es que los países en desarrollo nos debemos dedicar a resolver nuestros problemas inmediatos, como por ejemplo, producir tilapia en grandes cantidades para poder llevar alimento a la gente pobre. El Dr. Cáceres se cuestiona ¿ese es el camino? Y responde, pues no. Primero porque alguien debe pagar por esa tilapia y segundo porque para llegar a una producción a gran escala se requieren equipos sofisticados a nivel de ingeniería, requerimientos nutricionales del organismo, requerimientos biológicos referentes a la fisiología del pez, es decir, conocimientos que permitan dar esos brincos tecnológicos que tengan como resultado una mejor producción. Y concluye, entonces eso de que nosotros no debemos hacer ciencia básica es un absurdo. Y ese absurdo nos ha llevado a este terrible atraso y dependencia.

México se ha caracterizado por maquilar, pero las ideas originales para una producción masiva no están en este territorio, están fuera. Lo que condena esta visión del mundo, es que el conocimiento tiene que estar fuera, nosotros no tenemos por qué pensar. ¿Qué debemos hacer nosotros de acuerdo con esta visión? Hacer una casita de cartón, un relleno sanitario, tenemos que seguir siendo pobres, continuar en el mismo esquema de pobreza y seguir dependiendo de los conocimientos que se producen fuera. El Dr. Cáceres anima a los asistentes a cambiar esa mentalidad. Nosotros, como latinoamericanos, tenemos más responsabilidad y mayores posibilidades inclusive, de poder acceder a estos conocimientos básicos.

cb3Para cambiar este paradigma mental es importante reconocer la ideología de la que partimos, ya que -señala el Dr. Cáceres- no es lo mismo la ideología China o Hindú a la mexicana. Nuestra ideología es no hacer ciencia, seguir siendo dependientes, pensamos que lo que compramos de fuera es mejor. Nuestra ideología, es que si leemos un manuscrito de un artículo en inglés, o con nombres rimbombantes extranjeros, es mejor, que si vemos Juan Pérez Rodríguez. Porque se nos ha taladrado desde la cuna que los latinoamericanos no estamos al nivel de los países desarrollados. ¡Y no es así! Es urgente cambiar esa mentalidad. ¿Para qué? Para que la tecnología, industria y comercio mexicanos puedan crecer. Además, nuestra filosofía indígena también es valiosa; debemos retomar muchos principios y  remontarlos a nuestra realidad actual, a favor de nuestro crecimiento y desarrollo. La filosofía de comercio y extracción, es la que predomina en estos momentos. La filosofía de convivencia y respeto por la naturaleza es la que menos predomina en nuestros tiempos.

En una sociedad, para que pueda haber bienes y servicios, se requiere una pirámide donde la base sea la ciencia básica, en medio la ciencia aplicada y en la punta el desarrollo tecnológico. Los países que invierten de manera importante en ciencia básica van a tener elementos para tener conocimientos que se apliquen; eventualmente desarrollar tecnologías y así los conocimientos pasen a la sociedad e incrementar el nivel socioeconómico general.

Este no es un tema nuevo, ya Mario Bunge en 1960 publicó un libro titulado Ciencia, técnica y desarrollo donde hace un análisis de la ciencia en América latina y muestra el enorme complejo que tienen los científicos latinoamericanos respecto a creer que no pueden generar conocimientos de calidad, que sean utilizados para resolver necesidades humanas específicas. Diseñó un recetario de Ciencidiología, ciencia para acabar con la ciencia. Fomentar las supersticiones, tarot, magia. En México vemos muchos escenarios que promueven el pensamiento y atmósfera ideológica anti-científica, por ejemplo anuncios comerciales y novelas. Otra de las ideas que el escritor Bunge propone es otro postulado anticientífico “sometase a las ideas a un control estricto, la novedad puede explotar donde menos se lo espere”. Lo que comenta el Dr. Cáceres, es que hay que atreverse a explorar las nuevas ideas, creativas y someterlas a pruebas. ¿Qué otra cosa deben hacer los países para evitar crecer? Promover la ciencia aplicada, jamás la básica. ¿Es práctico contarle las patas a una chinche o al copépodo? El taxónomo cuenta patas y es menospreciado.  Si tomamos esa historia, se ve como algo inútil. Ahora se requiere algo más sofisticado, entonces se promueve la biología molecular, por medio de la extracción de ADN. Así se observa el componente genético, ahora los científicos empiezan a contar nucleótidos y aminoácidos, la expresión fenotípica del genoma es el número de patas. Esto es importante en biología, porque la diferencia en el número de patas representa si se trata de un organismo patógeno o no; si causa una enfermedad o no. Con esta historia en mente el Dr. Cáceres anima a los biólogos a seguir siendo cuenta patas, que no es algo inútil como pudiera parecer a simple vista.

Escucha al Dr. Cáceres indicándonos cuál es el enfoque de pensamiento que se requiere para tener un México mejor, haciendo clic:

cb4Si fincamos el crecimiento de nuestra sociedad en lo que creemos que es ciencia aplicada, o compramos la tecnología en otros lados, estamos fincando nuestras raíces en nada. Entonces cuando viene un nuevo producto, aquello que estabas orgulloso de comprar ya no sirvió para nada. El Dr. Cáceres retoma hechos históricos que prueban esto; los pobres iraquíes en la guerra del desierto le compraron tanques modernos a sus enemigos, cuando llegaron los enemigos sus tanques ya tenían más alcance, tenían más potencia y ya sabían dónde se ubicaban los tanques antiguos. Así los utilizaron sólo como tiro de caza. Lo mismo pasó en la batalla de El Álamo, durante la Revolución de Texas en 1836, donde México perdió la mitad de su territorio, y a fin de cuentas la pérdida se debió a que los norteamericanos ya habían desarrollado un rifle de mayor alcance que los rifles que tenían las tropas mexicanas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, dice que México ocupa el último lugar en inversión en ciencia y tecnología. Aumenta la delincuencia, el tráfico de drogas, la violencia, etcétera, porque para los jóvenes las oportunidades de desarrollo ocupacional y laboral están muy limitadas. El Dr. Cáceres comenta que el país sigue invirtiendo en pistolas para alimentar a los buenos y malos, pero no está invirtiendo en infraestructura educativa, cultural, deportiva, social. México tiene esta lamentable situación. En números duros, el número de científicos que se dedican a ciencia y tecnología en México es de uno por cada 1000 empleados. A diferencia de 16 en Finlandia y 13 en Islandia. Estados Unidos, por ejemplo, aporta 40 por ciento del gasto mundial en inversión y desarrollo científico, emplea 70 por ciento de ganadores de premio Nobel y alberga a 30 de las 40 Universidades más prestigiosas del mundo.

La intención de esta charla fue demostrar que en México se tiene que hacer ciencia básica, que debemos propiciar una sociedad que valore el conocimiento, que los conocimientos que los estudiantes de posgrado están adquiriendo tiene un valor bien alto, que está en su mente. Así podrán llegar a alguna empresa y presionar el botón adecuado para resolver ese gran problema. ¡Fomentemos la ciencia básica en México y el cambio de paradigma mental! ¡Es urgente!