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Oscar Velasco, un remolino de estudio, lectura y baile PDF Imprimir Correo
Escrito por Norma Herrera Hernández on Martes, 04 de Octubre de 2011 17:16   
Indice del artículo
Oscar Velasco, un remolino de estudio, lectura y baile
Remolinos, narrativa y swing
Primer tornado documentado en México
¿Tornados en el D.F.?
Todas las páginas

 

Como la mayoría de los niños de los setenta, Oscar Uriel Velasco Fuentes quería ser bombero, torero, buzo, astronauta… Pero en la secundaria, un excelente maestro de geografía física marcó la ruta por el camino de la ciencia de nuestro entrevistado, quien hoy hurga los secretos de los remolinos tridimensionales –teoría pura y dura– con la misma pasión que asume sus entretenimientos más férreos: la literatura, la historia y el baile.oscar velasco1

Defeño de nacimiento, Oscar Velasco, investigador titular del Departamento de Oceanografía Física del CICESE, vivió infancia y juventud primera en la hoy tercera ciudad más poblada del mundo, al lado de sus dos hermanos, su hermana y sus padres. Por tradición familiar –su padre es ingeniero– Oscar cursó sus estudios profesionales en el Instituto Politécnico Nacional. Cruzaba en dos horas la ciudad, de sur a norte, de Xochimilco a Zacatenco, en metro y autobús, para llegar a la División de Ciencias de la Tierra de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura donde, en 1988, se graduó de ingeniero geofísico, con un perfil más enfocado a la prospección de petróleo, minerales, agua, que a la geofísica, y es que “…la mayoría de los profesores trabajaba en la mañana en PEMEX o en el Instituto Mexicano del Petróleo, y por la tarde nos daban clases”.

Con ese perfil profesional, la mayoría de sus compañeros se colocaron en PEMEX o en instituciones asociadas a la actividad petrolera, pero Oscar mantuvo firme su apuesta por la ciencia. Para realizar su tesis se alejó de la prospección y se acercó a la investigación de la UNAM. En el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología halló en Adela Monreal y David Salas, la asesoría para escribir acerca del efecto del viento en la superficie del golfo de México.

De estudiante a no egresado del CICESE

El paso siguiente fue un posgrado. Siguiendo la recomendación de Adela y David, nuestro entrevistado llegó al CICESE, en 1989, a cursar la maestría en oceanografía física. Concluido un año de estudios, ¿quién diría que Oscar engrosaría la lista negra de los no graduados? Pues, sí. Entonces, su asesor era Manuel Figueroa. “Terminé los cursos del primer año y en junio de 1990, mientras avanzaba en mi anteproyecto de tesis sobre remolinos, Manuel me dijo que había una oportunidad para cursar un posgrado en Holanda. El ofrecimiento me tomó por sorpresa. Sabía que era el paso siguiente, pero quería acabar la maestría. Manuel insistió en que me fuera, aunque, no era seguro que me aceptaran. El enlace fue Pedro Ripa. Por teléfono me entrevistó el Dr. GertJan van Heijst y a los pocos días me notificó que recibiría una beca de la Universidad Tecnológica de Eindhoven, Holanda. Cancelé la beca-crédito que el CONACYT me otorgó para estudiar la maestría y me fui.”

La universidad holandesa sorprendió a Oscar por su modelo educativo. En Eindhoven, nos cuenta, se asienta Phillips y en gran parte domina la economía y mantiene una fuerte relación con la universidad. Adscrito al Laboratorio de Dinámica de Fluidos, Oscar pronto se percató de la casi inexistencia de aulas y la preponderante actividad en los laboratorios, ya que son universidades de investigación. Una segunda sorpresa se hizo patente en el sótano de la universidad, a donde fue convocado a una reunión. “El sótano era un bar, tal cual: barra, cerveza, alcohol dentro de la universidad. Era un bar controlado por los estudiantes. A media jornada, la gente podía tomarse un receso en el bar. Aunque beben bastante, nunca vi persona alguna que rebasara un comportamiento civilizado de convivencia. Eso es impensable en México, en América latina, al parecer no sabemos manejar el alcohol.”

El doctorado que estudió Oscar no requiere cursos (los hay, optativos),  sino trabajo directo en la investigación. Luego de pláticas con el asesor, la lectura de una pila de artículos y libros comienzan los experimentos en el laboratorio. “Dentro o fuera de la universidad uno puede llevar cursos, pero los primeros seis meses nunca me paré en ninguno; después cursé turbulencia, mecánica de fluidos y otros, pero ninguno era requisito.”

En Holanda, Oscar Velasco continuó estudiando remolinos –o torbellinos o tornados–, particularmente problemas de advección caótica –entonces, relativamente nuevos; ahora, “increíblemente populares”– y tras cuatro años de formación en Holanda, regresó en 1995 al CICESE como investigador asociado, primero, y como titular, un año después y hasta la fecha.



Última actualización ( Jueves, 06 de Octubre de 2011 19:17 )